Murchadt miró a Letitia y le dijo: "Ve a conocerlo".
Letitia permaneció en silencio y simplemente se dio la vuelta para marcharse. Seguidamente, se dirigió al vestíbulo.
Allí estaba sentado un hombre de unos veinticinco años. Llevaba una túnica dorada, era ligeramente guapo y desprendía el aura de un mujeriego.
Cuando Letitia caminó hacia él, éste se levantó apresuradamente y la miró con simpatía.
“Estás aquí, Letitia".
Letitia lo miró y preguntó con frialdad: "¿Qué haces aquí?".
Ximun dij