La chica llevaba un vestido blanco. Tenía el pelo negro y rasgos delicados. Su tez era suave y blanca y parecia tener como mucho veinte años. Era increíblemente seductora, como si hubiera salido de un cuadro y nunca hubiera presenciado los sufrimientos del mundo humano. Sus ojos eran como cristales de los que emanaba inocencia.
"¿Qué pasa?", no pudo evitar preguntar ella al herido y Ladio cojeando.
"Gran Sacerdotisa Monica", respetuosamente, él continuó: "El Joven Amo del Pabellón del Elixir