Cuando llegaron a la ladera de la montaña, un grupo se acercó a toda prisa.
El que iba a la cabeza era un hombre de mediana edad que aparentaba unos cuarenta años. Era un hombre corpulento con la piel ligeramente bronceada y vestía una túnica azul.
“¿Qué lo trae por aquí, Señor Henrik?”.
Con expresión seria, Henrik respondió: “¿Cuál es el problema? ¿Está mal que esté aquí?”.
“N-No, no me refería a eso. Quería preguntarle por qué no me avisó de antemano para que pudiera hacer los preparativo