James fijó su mirada en Lucifer.
Lucifer era demasiado inusual. Era el hijo del Emperador Demonio. Era el único descendiente del Emperador Demonio. Con tal identidad, siempre sería una presencia blasfema, sin importar dónde estuviera.
“¿Te salvé y quieres matarme?”, cuestionó James.
“No”.
La expresión de Lucifer era tranquila. Él dijo: “Nunca di la orden de matarte. Los que quieren matarte son los otros miembros de mi raza, porque la ficha que tienes pertenece al Clan Azurean, y el clan al q