En la mazmorra del palacio subterráneo...
Sentado en un sillón, Lucjan fumaba su cigarro mientras miraba a James que gemía de dolor. Dijo con indiferencia: “James, mi paciencia es limitada. De ahora en adelante, mataré a un artista marcial aquí cada diez minutos”.
Al escuchar esto, la expresión de James se tornó sombría.
Fijó su mirada en Lucjan y dijo con frialdad: “Juro que te mataré si alguna vez tengo la oportunidad”.
“Qué pena que ese día nunca llegue”.
Lucjan sonrió.
Nadie podí