La Espada Malévola enterrada en las profundidades de la Caverna de Nieve salió disparada como un cometa y se posó pulcramente en la mano de Thea. Thea sujetó la espada, saltó por los aires y desapareció en un instante ante la mirada de incontables artistas marciales.
Tras su retirada, la zona volvió a la calma.
Los artistas marciales que cayeron al suelo se levantaron uno tras otro.
Henry también fue ayudado a levantarse.
Sin embargo, sufrió heridas graves.
La gente del Valle Médico le pro