James miró con curiosidad a Maxine.
Por alguna razón, sintió que Maxine había cambiado de repente.
A pesar de su edad, siempre había sido madura, firme y tranquila a la hora de enfrentarse a las cosas. Sin embargo, ahora se comportaba como una niña traviesa.
“Vámonos. Tenemos que encontrar un lugar donde quedarnos por ahora. Ya arreglaremos los detalles más tarde”.
James se dio la vuelta y se fue.
Mientras tanto, un apuesto joven estaba sentado con las piernas cruzadas en la residencia de