16. Creo que tiene razón
David tomó el autobús después de despedirse de Álvaro y con ánimos renovados se fue rumbo a su casa.
Al llegar vio la fachada de la casa de su padre, no sobresalía en la calle, de hecho, era una casa de clase media bastante regular. Tal vez debería entrar y saludarlo, pero de solo pensar que se encontraría con Astrid, decidió posponerlo.
Se dirigió a la entrada junto a la casa, allí había un lote que había comprado David con dinero que había ahorrado mientras trabajaba en su adolescencia y que