En lugar de ponerse nerviosa o de demostrar miedo o lo que sea, Elena sólo se aprieta el puente de la nariz y suspira con verdadera frustración. Sin embargo, en lugar de responderle a Silene, sólo toma su teléfono y le marca a Noah.
—¿Qué haces?
—Le aviso a mi prometido que el padre de mi hijo ha aparecido por su departamento.
—Espera… ¿qué?
—Eso… —Elena se detiene al oír la voz de Noah y le dice—. Hola, cariño. ¿Existe la posibilidad de que tengas alguna cámara afuera de tu departamento?
“Clar