"Yo...".
Al ver la expresión de la cara de Darryl, Audrey se sintió completamente desconcertada. Se arrodilló en el suelo y siguió pidiendo clemencia; casi le sangraban los labios. "Por favor, perdóneme... ¡Entiendo lo deplorables que fueron mis acciones! Por favor, déme una oportunidad".
En ese momento, a Audrey no le importaba en absoluto su dignidad. Sabía muy bien que si Darryl no la perdonaba, sería expulsada del Monte Hua.
Darryl la miró con expresión complicada.
Laurel, incapaz de que