Pero Antígono había tomado una decisión y ya había empezado a formar un plan.
Planeaba sacrificar a Morticia y usar su alma demoníaca para condensar una Formación Sacrificio de Sangre...
“Gracias, Honorable Archidemonio...”.
Al ver que Antígono finalmente la había perdonado, el pecho tenso de Morticia se aflojó en un instante y gritó en respuesta antes de precipitarse directamente.
Morticia recordó los grabados de cómo romper la formación que había visto en la pared del calabozo en la que ha