Mientras hablaba, el discípulo estaba empapado en sudor al no poder ocultar sus emociones.
Vaya...
Cuando las palabras resonaron en el aire, el lugar se llenó de voces mientras todos, incluidos Raquel y los funcionarios, se llenaban de emoción.
"Tiene que ser el Maestro de la Secta...".
"¡Lo sabía! El Maestro de la Secta es muy poderoso. Es imposible que le pase algo malo".
En medio de la emoción en el salón, Raquel se apresuró a llamar a todos para que se reunieran. "Rápido, reúnan a los a