Ja ja...
Al escuchar esas palabras, Zacho sonrió satisfecho mientras su mirada brillaba con frialdad. "No puedes decidir cómo acaba esto".
Cuando la última palabra resonó en el aire, Zacho agitó su mano derecha. La larga espada salió volando de sus manos, clavándose en el pecho de Adán.
"Ugh...".
La sangre brotó de la herida mientras la mirada de Adán no era más que furiosa. Se desplomó en el suelo, bloqueando su punto de acupuntura mientras balbuceaba.
El método de cultivo de la Secta Llam