Darryl sonrió ligeramente, señalando el arroyo frente a la cueva y diciendo perezosamente: “Perfecto. Me muero de hambre por el viaje de hace un rato. Debe de haber algunos peces en el arroyo. ¿Puedes pescarnos unos cuantos? Encenderé una fogata. Asaremos el pescado cuando lo hayas conseguido”.
La expresión de Darryl era solemne mientras hablaba, pero sus ojos brillaban de forma juguetona.
Raquel dijo que venía de una familia de pescadores, lo cual Darryl no creía en absoluto. Aprovechó la opo