Si eso fuera cierto, Yarl habría cometido un delito mayor.
Matar al jefe de su clan o intentar apoderarse de un alma demoníaca equivaldría a cien muertes.
¡M*erda!
El rostro de Yarl palideció de pánico al darse cuenta de que había sido expuesto.
Jarian temblaba y luchaba por mantenerse en pie.
No obstante, Yarl se calmó al instante y señaló a Morticia mientras gritaba: "¡Todos, no confíen en ella! Fue envenenada gravemente y eso le afectó la mente. Todo lo que dijo son tonterías".
La cara