”Todos, por favor deténganse. Déjenme decir unas palabras”, una voz severa resonó en el aire.
Kingston se puso de pie, su cuerpo temblaba de ira mientras le gritaba a Darryl: “Darryl, ¿qué estás haciendo? Mi hija se va a casar. ¿Qué tiene eso que ver contigo? ¡Lárgate!”.
Kingston se puso furioso al ver a Darryl. Cada vez que lo veía, no podía dejar de recordar aquella vez en que ató a tres mujeres con una cuerda, ¡siendo una de ellas su hija!
Al principio, Kingston pensó que su hija finalme