Mientras todos murmuraban entre sí, alguien en la multitud exclamó. “¡Mald*ción!”.
Luego, apareció una mujer delgada y atractiva. Llevaba un vestido de color vino tinto y sus pasos eran ligeros, su cuerpo era curvilíneo y sus rasgos faciales eran delicados. Aquella mujer era tan encantadora y hermosa. Era Kendall.
Su aparición sorprendió a toda la Universidad Mediavilla. En un instante, los ojos de todos se pusieron en ella, especialmente los de los chicos ricos que habían perdido la cabeza cu