El capitán del ejército de jinetes, que estaba a cargo de escoltar el carruaje de prisionero, se apresuró al frente y le gritó a los hombres enmascarados: “¡Qué atrevidos! ¿Cómo se atreven a bloquear el camino de los guardias reales? ¡Quítense del camino ahora o afrontarán las consecuencias!”.
Los ejércitos de jinetes eran los guardias reales del Principado del León Dorado. Tenían un estatus extraordinario, y podían entrar y salir libremente del palacio.
En ese momento, los otros jinetes sacar