[ARCEL]
Si antes mamá estaba pálida, se veía aún más pálida cuando me vio y se dio cuenta de que había descubierto su secreto.
—No... ¡Dios mío! —Dejó caer su celular y se tapó la boca mientras me miraba fijamente.
Sus lágrimas caían aún más mientras me miraba.
—Arcel... —sollozaba, mi nombre atorado en su garganta. Se levantó rápidamente y corrió hacia mí. Me abrazó con fuerza mientras ambos llorábamos. La única diferencia era que yo permanecía en silencio, mientras el llanto de mamá era ruidos