[ARCEL]
Las palabras del TÍO me están devorando por dentro. Sé que soy el hijo no favorecido. Lo acepté hace mucho tiempo. Pero ¿por qué duele tanto?
Me levanté de la cama. Mis pequeños dedos alcanzaron el pomo de la puerta y la abrí. Escuché al personal de la casa decir que Papá había regresado. Quiero hablar con él. Me muero por hablar con él.
—Lyra, —llamé a la ama de llaves de nuestra casa al cruzármela. Me dirigía a la oficina de Papá en casa.
—Oh, ¡Ace! ¿Por qué sigues despierto? ¡Oh no! E