—Sabes que nunca será suficiente, —dijo después del breve beso que le planté en los labios antes.
—¿Qué quieres decir? —Incliné mi cabeza, reflexionando sobre lo que quería decir, aunque ya sospechaba algo.
—El beso. Quiero más. —Inmediatamente me agarró de la nuca y me atrajo hacia él.
Arcel me devoró. Solo pude soltar gemidos sofocados. Su lengua se introdujo en mi boca, y yo la chupé con ansias, provocando un gruñido de él que resonó en lo más profundo de mi ser.
Sentí al instante el deseo re