Mundo ficciónIniciar sesiónNueva York, Estados Unidos.
Las dos personas lo habían sorprendido en su casa temprano ese día, cuando aún estaba durmiendo. Lo tenían recostado boca arriba sobre una silla a la cual le habían quitado el espaldar, las manos y los pies atados juntos por debajo de la misma. Al principio Samuel Talbott se había negado a hablar, aguantando la presión sobre su vientre, pero cuando le pusieron una toalla sobre la cara y







