Mundo de ficçãoIniciar sessãoNueva York, Estados Unidos.
Richmond y Waters escucharon con atención las palabras de Collins acerca del desenlace de los sucesos del día. Richmond no pudo disimular su molestia y enojo, pues sus planes parecían deshacerse tan rápidamente como se escurre el agua entre los dedos. Waters, en cambio, parecía inmutable. Más bien, tranquilo.
−Fidelis superior, no tengo palabras para expresarle m







