Los socios que querían obtener más ganancias sin hacer prácticamente nada, ni vieron nada bien la intervención del hombre que acababa de llegar
Para Gonzalo Ferreira, no había pasado desapercibida la forma en la que el imponente y elegante hombre, que llegó en silla de ruedas, pero que se le veía muy seguro de sí mismo por qué ni siquiera así, inhabilitado de su piernas se podía negar su buena cuna, entonces él era el esposo de la CEO, Isabella
— ¡Saquen a este hombre de aquí, está falta de resp