Nina.
- ¡¿NINA?!
Todo mi cuerpo se estremece cuando suelta ese rugido que seguro que ha oído toda la mansión, pero ahora mismo no puedo mostrar debilidad. Así que me vuelvo de espaldas a esa puerta justo en el momento en que él suelta la primera patada violenta y apunto mis ojos al horizonte. Sé fuerte, Nina, ¡sé fuerte! Dos patadas más y la puerta se abre con una violencia tan brusca que se estrella con fuerza contra una pared. Entonces llega el sonido de su respiración. Es tan pesada y jadeant