EVELESSA
—Estaré allí pronto.
Hay momentos en los que el mundo no te advierte. Mi teléfono suena en mitad de la noche. No me despierto lentamente; me activo instantáneamente hacia la consciencia.
—Sí.
—Evelessa... —La voz se quiebra.
—¿Qué pasó? —pregunto.
—Es el edificio...
Todo en mí se detiene.
—La empresa... ha habido un incendio...
—No —digo en voz baja.
Pero la palabra no significa nada. Porque ya está sucediendo.
—Es grave...
Ya me estoy moviendo. Fuera de la cama. Agarrando lo primero q