CASSAIN
—¿Evelessa?
Está afuera. Sentada en el borde de la vieja fuente de piedra detrás de los dormitorios, con las piernas cruzadas y la cabeza ligeramente inclinada hacia atrás, como si escuchara algo que solo ella puede oír. La noche se envuelve a su alrededor como si le perteneciera, y tal vez sea así.
Por un momento, no digo nada. Solo observo. Porque esta versión de Evelessa... es la que más me asusta.
—Estás mirando.
Su voz corta el silencio sin que ella abra los ojos. Suelto una risa c