EVELESSA
—No. El compañero de mi hija acaba de ser atacado ayer mientras estaban fuera y todavía estamos investigando, así que no.
La palabra sale de mis labios antes de que terminen de hablar. Antes de que la petición se convierta en exigencia. Antes de que la presión se asiente por completo en la habitación. Porque ya sé hacia dónde va esto. Lo he visto antes. Diferentes rostros. Misma expectativa. Arréglalo. Guíalos. Sálvalos. A costa de mí misma.
—No —repito, más despacio esta vez. Más fuer