ARENA
—Mira, ¿qué quieres?
Digo su nombre antes de que termine de entrar en la habitación. Se detiene, molesta.
—Sabías que venía —dice ella.
—Siempre sé cuándo alguien entra pensando que importa más de lo que realmente importa.
Una pausa. Ella sonríe.
—Te has vuelto audaz.
—No, estoy harta de las estupideces de la gente.
No vino aquí a hablar. Vino a marcar territorio. Me quedo sentada donde estoy porque ponerme de pie implicaría un esfuerzo, y ella aún no se lo ha ganado.
—Estás en mi camino