CASSAIN
Odio las entrevistas.
No porque no pueda manejarlas, sino porque la mayoría de la gente hace preguntas estúpidas y espera respuestas ensayadas. Quieren la versión de mí que encaja en titulares, que vende y mantiene al público en una fantasía que no conozco.
Hoy, no la van a tener.
Las luces del estudio son demasiado brillantes. La silla es incómoda. La sonrisa de la presentadora es demasiado falsa.
—Cassain —dice con calidez—, gracias por acompañarnos para hablar sobre el trimestre réco