EVELLESSA
A la mañana siguiente me desperté con dos cosas:
1. Un dolor de cabeza.
2. Un problema de compañero.
Un problema de compañero *enorme*.
El aroma sutil de Cassain aún permanecía en mi piel: esa mezcla fría y adictiva de lluvia invernal y relámpago que se metía bajo mis costillas y se negaba a marcharse. Me froté el cuello dos veces. No sirvió de nada. Aretha ronroneó.
**Aretha:** *Hueles a él. Bien.*
**Yo:** Cállate.
**Aretha:** *Tal vez deberías revolcarte otra vez en sus sábanas—*
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