CASSAIN
El momento en que ella me dejó en la cafetería me golpeó más fuerte que cualquier puñetazo. Sus hombros cargaban tanto peso, cada paso lento, pesado, cargado. Un dolor agudo me atraviesa solo al recordarlo.
—Mara, esos susurros que corren son tóxicos, y guardé el silencio demasiado tiempo. Tienes que ponerles fin, y nunca te elegiría a ti por encima de ella.
Ella sonríe con picardía.
—No sé de qué estás hablando, Cassain.
—Hazte la inocente todo lo que quieras, pero esta es la última ve