Habló débilmente, —Si hubieras vivido la época en que no tenías dinero ni podías permitirte nada, entenderías lo que pienso ahora.
Nunca le había faltado dinero.
Pero la vergüenza de ir a comprar un regalo a su hija sin dinero le hizo darse cuenta de lo que era la pobreza.
Gabriel recordó la caída en desgracia de Ricardo como guardaespaldas en Ciudad Sur.
Se tocó la nariz, —Entonces todo lo haces para perseguir a tu mujer. Ya te lo aconsejé entonces. Pero te empeñaste en no escucharme, ahora te