Rosalía ya se sentía incómoda después de que la niña se burlara de ella, y ahora que la agarraba por el pelo, recordó la escena de ayer cuando estaba en el pasillo de la planta baja, e inconscientemente se protegió la cara, no quería que la volviera a abofetear.
Cuando Magnolia vio que se comportaba como un pelele, se rio, —¿No estabas muy orgullosa de sí misma hace un momento y ahora estás asustada?
Rosalía apretó los dientes e inclinó la cabeza hacia Ricardo, —Ricardo.
La soltó Magnolia, —Buen