—Si no es tu hija, ¿por qué te busca? ¿No te dejó una mujer en Ciudad Sur? ¿Podría ser la hija de esa mujer?
—De ninguna manera.
Se calló Gabriel, no quería mencionar aquella historia en su vida.
Pero miró a Aria n el sofá, y al final fue al baño y traer una toalla mojada para limpiar el pastel de las manos de Aria.
Gabriel dejó la toalla, —Riqui, ¿dónde duerme esta noche?
Los dos hombres tenían los ojos muy abiertos: eran dominantes en el sector comercial, ¡pero ninguno había tenido experiencia