Ricardo la miró con cierta sorpresa, estaba curiosa quién era realmente la madre de Aria.
¿También se parecía a esa mujer?
Aria parpadeó: —Mi mamá se llama Hada Bonita.
La habitación estaba en silencio.
Sonrió Ricardo, que nunca se podía adivinar lo que diría a continuación la niña.
Gabriel dijo: —Te pedí el verdadero nombre de tu mamá.
—Ese es el verdadero nombre de mi mamá.
Gabriel suspiró impotente al instante y miró a Ricardo: —¿Qué hacemos?
¿Qué persona podía llamarse Hada Bonita?
Ricardo miró a Aria: —¿Tu mamá también te enseñó eso?
Aria asintió obedientemente.
Gabriel se sintió un poco impotente: —¿Pero cómo voy a encontrar a tu mamá si no me dices cómo se llama?
—Papá, ¿no te acuerdas de mamá?
Gabriel miró los grandes ojos de Aria y contestó con rigidez: —No se me ocurre ningún nombre si no lo dices tú.
—¡Cabrón!
Aria se enfadó y cogió el pastel para echarle la cara de Gabriel.
Gritó Gabriel, que no podía ver nada delante de él.
Se levantó inconscientemente: —¿qué has hecho, ni