Ricardo nunca pensó que recogería a una niña en el aeropuerto y tendría la amabilidad de llevarla al hotel.
No lo admitiría por el bien de esa cara.
Aria inclinó la cabeza para mirarle: —¿tú también quieres cortejar a mi mamá?
Ricardo enarcó ligeramente las cejas: —Lo estás pensando demasiado.
—Mi mami es muy guapa, hay mucha gente que la persigue. Pero eres un buen tipo, puedo dejar que mi mami te enchufe.
La paciencia de Ricardo finalmente se agotó y miró a Julio: —Encárgate tú.
¡No estaba int