La mujer de mediana edad vio que iba mal la situación, e inmediatamente empezó a llorar, —¿dónde está la anciana señora Vargas? Sales a juzgar, nos enteramos de que te habían dado el alta del hospital, compramos regalos especialmente para venir de visita, pero no esperábamos que nos echaran.
Magnolia frunció el ceño, —Cállate, vas a despertar así a la abuela.
El mayordomo había dicho que estaba en siesta la abuela.
—Basta ya.
La puerta del ascensor se abrió, y la abuela Vargas salió y, cuando vi