Ricardo no quería divorciarse por la abuela Vargas, en realidad, no la quería absolutamente.
Además, la señora Vargas la quería tampoco, claro que no iba a querer a sus hijos, los niños no serían felices creciendo en este tipo de ambiente familiar.
Ricardo se tiró de la corbata y bajó la ventanilla para que entrara el viento de fuera.
¡No esperaba acabar perdiendo!
Escogió a David.
Magnolia le dirigió una mirada, el lado de su cara no era del todo visible a la luz, pero percibió el disgusto del