Magnolia estaba clavado a su sitio, no esperaba que Ricardo llegara tan rápido.
Ella llegó aquí con toda prisa porque quería marcharse antes de que Ricardo apareciera.
Pero no esperaba encontrárselo.
Detrás de ella llegó el sonido de los pasos de un hombre, que se acercaba con tanta firmeza, que se le cortó la respiración.
Esos segundos fueron una tortura para ella.
Después de que sus pasos se detuvieran, sintió la mirada persistente en su cuello, como un cuchillo que colgaba de su cuello y que