Magnolia miró fijamente a Rodrigo, con determinación brillando en sus ojos. —Ya sé quién está detrás de difamarme.
Rodrigo abrió los ojos de par en par. —¿Quién es?
Carmen, al ver que la situación se le escapaba de las manos, interrumpió apresuradamente la conversación, diciendo: —Magnolia, sin pruebas contundentes, te aconsejo que te quedes callada.
Magnolia dibujó una sonrisa de desdén en los labios. —Tranquila, esta tarde todo saldrá a la luz, no voy a afectar para nada la reputación del estu