Magnolia echó un vistazo al celular de Carmen y preguntó con intención: —¿Quién te está llamando? ¿Por qué no contestas?
—¿Y a ti qué te importa? ¿Acaso debo rendirte cuentas sobre quién me llama?
Dicho eso, Carmen salió apresurada de la oficina y fue al pasillo a contestar la llamada. —¿Qué onda, señorita Vargas?
—¿Cómo es que el tuit desapareció de las tendencias? ¿Qué demonios estás haciendo? ¿No decías que tu amigo en los medios es muy competente? ¡Pero ni siquiera puede manejar esta pequeñe