—¡Nieto, ¿qué haces parado ahí? ¡Ve y ayúdala ya!
Al ver cómo también la abuela Vargas echaba a Ricardo, Magnolia no pudo evitar suspirar. Había salido para evitar estar en la misma habitación que él, pero ahora...
Sin embargo, eso le daba la oportunidad perfecta para hablar de la búsqueda del médico.
Se volteó hacia él y se encontró con su mirada tan negra como el carbón. Ambos se quedaron en silencio por un momento hasta que ella preguntó: —¿Ya encontraron al médico?
Ricardo respondió con voz