Sin embargo, eso no concordaba con la realidad. ¿Cuándo había prometido David hacerle la cirugía a la abuela de Ricardo?
¡Nunca lo había hecho!
De repente, él recordó algo y su rostro se oscureció instantáneamente. Si eso era así, sólo había una posibilidad: ¡Magdalena estaba mintiendo! No era de extrañar que en los últimos tiempos ella hubiera estado buscándolo, pero ¿cómo se atrevía a mentir en algo así?
Ese descubrimiento empeoró aún más la ya regular opinión de David sobre Magdalena.
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