Magnolia subió al coche con sus dos hijos y fueron al hospital.
El secretario acababa de decir que la abuela Vargas no se encontraba y estaba en proceso de reanimación.
Estaba tan preocupada, así que tuvo que llevar a sus hijos allí a primera hora.
Magnolia no dijo nada, y a los dos chicos les pareció percibir cierta emoción en ella.
Aria le cogió la mano y le dijo con voz dulce, —Mami, estoy segura de que la bisabuela se pondrá bien, incluso he preparado un regalo de suerte para ella, seguro qu