Aria seguía sin saber cómo llamar a Ricardo y solo podía tartamudear cada vez.
Hoy había recibido la buena noticia de que Óscar volvía a casa del hospital, estaba muy emocionada y le encantaría compartir su alegría con los demás.
Pero sus tíos ya conocían la noticia.
La única persona con la que podía compartirla en ese momento era él.
Ricardo oyó la voz dulce de Aria al otro lado del teléfono, y un destello de sorpresa apareció en el fondo de sus ojos. —¿Se ha recuperado totalmente tu hermano?
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