Luisa guardó silencio un momento.
Magnolia habló entonces, —Prométele a tu padre que traerá de vuelta a ese niño, y al mismo tiempo tienes que comunicarte a tu madre y a la familia de tu abuela materna, diciéndoles que quieres que ese niño se quede en la familia Castillo, y que en el futuro educarán bien a tu hermano, más tarde tú y él van a repartir todo de la familia.
—Mi abuela materna no lo habría aprobado y sin duda habría buscado justicia para mi madre.
—Sé que tu abuela es buena contigo.