Magnolia se apresuró a ir al hospital. Sacó todos sus ahorros de los últimos tres años y los usó para pagar los gastos médicos.
Estaba en un hospital privado, donde, aunque los costos eran altos, eran muy beneficiosos para la recuperación de su tío.
¡Pero los gastos médicos ascendían a veinte mil al mes!
Ella se frotó las sienes, casi olvidando que la familia Vargas había estado pagando los gastos médicos y, ahora que estaba divorciada, Ricardo ya no tenía la obligación de seguir cubriéndolos.
S