Magnolia escuchó estas palabras, y su corazón finalmente comenzó a deshacerse de sus preocupaciones. Resultó que no fue intencional el haberla abandonado.
Solo entonces Javier se recuperó, sus ojos ligeramente rojos: —Maggie, todo es culpa de mí, no investigué bien el carácter de esa niñera, y eso te hizo perderte durante tantos años.
Los ojos de Magnolia también se enrojecieron, y Yolanda lloraba más fuerte: —Maggie, finalmente encontraste a tu familia, qué bueno.
Magnolia inicialmente no estab