Mundo ficciónIniciar sesiónVladek no dijo nada. Era una reacción natural con la que ella tendría que familiarizarse. Aún si la había mordido sin su consentimiento, su cuerpo ahora le pertenecía, al menos en su mayoría. Comenzaría anhelando su olor, después su toque y por último le rogaría que la hiciera suya y él no tendría el control para negárselo.
Vladek y Izen corrieron rápidamente y con una agilidad propia de s







